viernes, noviembre 18, 2005

La mitad del cuento

Como les comenté anteriormente, tuve que ir para el traumatólogo por una dolencia en la espalda que se ha hecho insoportable.

La cita estaba pautada para las 11:30 am, pero como yo soy la impuntualidad echa persona, lo llamé y le dije que iba un poco tarde, pero él me aseguró que esperaría por mí.

Llegué como a las 12:05 del mediodía, el consultorio estaba cerrado y debía esperar en la puerta.

Cuando el doctor llegó, reconoció a mi mamá pero a mí no porque cuando yo asistía a su consulta estaba realmente muy pequeña.

Desarrollo de la visita médica:

Entramos al consultorio, observé todos los diplomas que habían en aquel recinto: diploma de Médico Cirujano de la UCV en el año 66, diploma del postgrado del doctor en el Hospital de niños de Boston, EUA, y un sin fin de reconocimientos y certificaciones que estaban por todas las paredes.

Conversación sobre mi dolencia, le expliqué todo y él iba anotando pacientemente.

Revisión física: me coloqué la batica azul con las cuerditas que se amarran para atrás que nunca faltan y empezó Cristo a padecer, porque me colocó en muchas posiciones y la espalda me dolía cada vez más.

Luego me explicó como a una niña de 5 años con gráfico de figuritas y todo, las posiciones correctas e incorrectas que adopta el ser humano durante sus actividades diarias, explicación durante la cual comprendí que yo siempre adopto las peores posiciones!!!

Luego, para mi alivio, el doctor me explicó que por su experiencia, él pensaba que lo más probable es que tenga uno de los discos blandos de la columna inflamado.

La peor parte: para aliviar mi dolencia, el doctor me inyectó un líquido en la espalda, qué dolor tan arrecho señores, esa sensación es simple y llanamente inefable, no se la deseo a nadie!!!

Final de la cita: me indicó lo que debía hacer de ahora en adelante: comprar un colchón semi-ortopédico, dormir boca arriba o en posición fetal (no sé cómo voy a hacer, porque para poder quedarme dormida yo REQUIERO NECESARIAMENTE colocarme boca abajo), hacer ejercicios (preferiblemente natación), caminar diariamente, mantener mi peso, colocar calor húmedo en la parte afectada en caso de dolor y tomar buprofeno de 400 mg y realizarme una resonancia magnética columno-lumbar.

Adicionalmente, conversamos sobre algunas personas de la empresa donde trabajo, porque resulta que él conoce a un Gerente que está acá que bota las plumas y esta característica se la sabía el doctor, incluso esa fue la primera referencia que me dio al hablar de él porque hace años le operó una fractura de fémur, es decir, este carajo ha botado la segunda desde pequeñito.

Tambíén le rajamos el pellejo a otras personas varias, en realidad debo confesar que esta última parte nos tomó más tiempo que la consulta en sí, pero por lo menos me reí mucho...

Ahora falta esperar los resultados que arroje la resonancia magnética; motivo por el cual, este comentario continuará...

1 Comments:

At miércoles, noviembre 30, 2005 1:18:00 p. m., Blogger Básico said...

Inyección en la espalda? En la columna?.

Yo sé de esas inyecciones, de pana que son algo "traumantes", pero es solo a nivel psicológico porque la verdad es que no duelen mucho... o será que yo me acostumbré?

Cambio y fuera, paz.

PD: viva el dormir boca abajo!, Jaja.

 

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