miércoles, noviembre 30, 2005

Beatificación


Durante la tarde de hoy, me solicitaron en el trabajo un sondeo de prensa vía web sobre un caso en específico y cuando estuve revisando las principales páginas encontré una sorporendente noticia que me llenó de muchísima satisfacción: Juan Pablo II será beatificado gracias a un milagro francés.

Este proceso comenzó desde mayo de este año y fue abierto por su sucesor Benedicto XVI, por petición de los fieles quienes a partir del pasado 2 de abril de este año pidieron a gritos: "Santo ya".

Busqué incesantemente por todas las páginas posibles para conocer en detalle de qué se trata el milagro que hará posible la beatificación del ex-sumo pontífice, pero no han revelado aún nada en específico, sólo se refieren a "curaciones inexplicables".

Si bien aún estas "curaciones inexplicables" tienen que ser evaluadas y certificadas por un comité integrado de expertos y profesionales de la medicina, en mí se ha despertado una emoción gigante, porque de verdad que yo soy una persona que admira y valora muchísimo la vida y obra de Juan Pablo II.

Según las reseñas periodísticas, el proceso va muy adelantado, pero como se necesita mucho tiempo para estudiar todo lo que hizo Karol Wojtyla antes y después de su papado, estiman que culminará después del 15 de juni de 2006, fecha en la cual Benedicto XVI tiene pautado visitar la tierra natal de Juan Pablo II.

Mientras escribí este post estuve reflexionando mucho sobre las cosas que uno hace por el prójimo y me dio aún más regocijo una labor que emprendimos ayer en el trabajo, les cuento:

Se trata de la recolección de regalos que hicimos ayer en la noche durante la fiesta de Navidad de la empresa donde trabajo, para beneficiar a 2 fundaciones: una de niños con juguetes para ambos sexos y de todas las edades y otra con lencería para ancianitos.

Yo sé que esta labor no es gran cosa, pero por lo menos vamos a poder darle un poquito de alegría a todos aquellos que reciban estos donativos, que quizás no sean sólo 2 fundaciones sino más, porque la mayoría de la gente que asistió a la fiesta llevó más de un regalo, motivo por el cual, se superaron las expectativas.

Sólo me resta darle gracias a Dios por cada día nuevo, por todas las cosas maravillosas y las no tan agradables que nos pasan porque de ellas podemos obtener un aprendizaje para el futuro.